sábado, mayo 19, 2007

El efecto House



La cuñada de la hija de una compañera de trabajo de mi madre (no se imaginan lo que da de si la tarifa plana) se viene a vivir a Haití. Está embarazada y me preguntan desde casa sobre la asistencia sanitaria que podría recibir en caso de tener el bebé aquí. ¿Cómo explicarle que un hospital público no podría asegurar el suministro eléctrico ininterrumpido, que las estanterías del almacén no acumulan medicinas sino polvo, que la máquina de rayos x hace meses que no funciona, que en algunos centros hospitalarios los médicos no trabajan el fin de semana, que la falta de personal de enfermería obliga a los familiares de los pacientes a encargarse del cuidado de los suyos, que en ocasiones se niega el tratamiento a las personas privadas de libertad, que la gente se sigue muriendo de sida, malaria o una simple diarrea, que las salas de convalecencia parecen hospitales de campaña sacados de una película de la segunda guerra mundial o que los que pueden permitirse el lujo de no pisar uno de estos hospitales comprarán un billete a Miami antes que pedir hora para una consulta en una clínica privada?

Foto: Unidad de cuidados intensivos, Hospital de Milot (Departamento del Norte).

1 comentario:

Miguel Angel dijo...

Y eso los que tienen suerte de poder tener un hospital público o privado más o menos cerca. Mucha de la población de las zonas rurales tiene el acceso a la sanidad digamos que a desmano.
¿como se podría denominar a un hostipal en el que tienes más posibilidades de coger otra enfermedad además de la que llevas que de curártela? Haiti Cheri