martes, septiembre 12, 2006

A cuestas con el creole


A pesar de que le pongo ganas aún no he conseguido soltarme con el creole. Tras abandonar por imposibles las clases que me daban en el curro me lancé a estudiarlo por mi cuenta. La gramática es bastante simple, se escribe como se pronuncia y buena parte del vocabulario guarda similitud con el francés. A falta de profesor, las dudas las resuelvo con mis colegas haitianos que se mueren de risa con las patadas que le meto al diccionario.

Hay tres frases imprescindibles en el creole coloquial: “m'pa konen” (ni idea, tú); “se pas fòt mwen” (no es mi culpa), que cada vez me suena más a un y a mi que me cuentas; y la poderosa mwen pa genyen (no tengo), que en su versión institucional se convierte en un machacón, pero no por eso menos cierto, pa genyen mwayen (“no hay recursos”).

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